William Thomas tenía bien planeada su vida. Mentalmente había calculado cuándo podría retirarse y una vez que decidió que no debería trabajar más después de 1971, se fijó dos objetivos. El primero era encontrar algo - quizás un hobby - para ocupar su recién logrado tiempo libre, y la segunda meta
En noviembre de 1972, tres Benleys llegados de Inglaterra aparecieron en el salón del concesionario.
¡Qué gran acontecimiento para una retirado con todo el tiempo a su disposición! Thomas compró el herrumbrado Bentley tipo R de 1954 con transmisión automática que perdía el fluído. Esto fue reparado de inmediato en la tienda, pero al ver la cuenta Thomas decidió que sería la última vez que pagaría por un trabajo en su Bentley.
Las partes herrumbradas fueron reemplazadas con acero nuevo. Thomas lijó el vehículo hasta el metal y luego lo repintó de un color gris de dos tonos.
Fijando su atención en el interior del vehículo vió que había que pegar los visores contra el sol y reemplazar todos los vidrios excepto la ventana trasera que tenía un limpiador de niebla.
Cuando Thomas compró el Bentley, el odómetro indicaba 60,000 millas ó, se preguntaba curioso Thomas, ¿serían 160,000 millas? Nunca llegó a saberlo.
El motor de 260 pulgadas cúbicas, 6 cilindros es alimentado por dos carburadores. Aunque el velocímetro está calibrado para registrar hasta 110 mph, Thomas tiene sus dudas. "Lo calentaré a 60 y lo llevaré a 100", dice. Esto no estaba mal para un auto que tenía casi 50 años de edad. Los frenos hidráulicos frontales trabajan conjuntamente con los frenos mecánicos traseros y detienen el auto que pesa 4,235 libras.
Thomas completó la restauración del Bentley en 1974-75. Ahora sigue cambiando los 10 cuartos de aceite que requiere cada 5,000 millas, para continuar con sus viajes dominicales.
Thomas y su mujer gustan de viajar por el país y ahora el odómetro indica 96,000 millas.