Entre herramientas y lodo: un dia en la vida de Mike Horn, mecanico del Equipo de Rally Mundial Subaru. (Deportivas).
Friday, November 1 2002
Esta es la historia de un héroe desconocido. El golero contra el arquero. El director contra el actor. El mecánico contra el piloto. En una brillante mañana en Trier, Alemania, visité el Rally inaugural Deutschland: la décima carrera de la temporada 2002 del Campeonato Mundial de Rally. Dando una vuelta por el área de servicio a las siete de la mañana, me di cuenta que siendo tan temprano no estaba sola. Todos los equipos de mecánicos no sólo ya habían tomado desayuno sino ya se encontraban haciendo desesperadamente los últimos ajustes, antes de que la primera etapa comenzara, a las 8:00 a.m. en punto. Parecía que los únicos que tenían autorización para intercambiar palabras en este lugar y a esta hora eran los mecánicos y los pilotos. Después de 20 minutos, los autos se dirigieron rugiendo hacia la pista. Los mecánicos no verían los autos hasta dentro de una hora y media.
En una acogedora oficina, los periodistas de todas partes del mundo mantenían sus ojos pegados a las pantallas de circuito cerrado, analizando el progreso de cada equipo en las tres primeras etapas del Rally. Y fue en esos momentos cuando me pregunté qué le pasa por la cabeza a los mecánicos, quienes son responsables de tantos aspectos del auto, pero muchas veces no reciben el reconocimiento que se merecen. Fue entonces cuando decidí pasarme el día siguiendo a unos de los mecánicos del equipo 555 Subaru: un simpático hombre llamado Mike Horn.
Horn es el mecánico principal encargado del auto del piloto Tommi Makinen y me dejó que fuera su sombra todo el día domingo; el último día del Rally. La mañana comenzó cuando el equipo completo de mecánicos se montó en una van del hotel a las 6:00 a.m., para llegar al área de servicio a las 6:45 a.m., donde todos tomaron desayuno juntos. La comida consistió de sandwiches de tocino, y café. En la noche anterior ya habían hecho casi todos los ajustes del auto, así que la conversación se basó en convencer a Makinen que si perdía tiempo en las primeras etapas, podrían reajustar la suspensión trasera y ponerla más firme. Después del desayuno, el equipo de Horn--que consiste en cuatro mecánicos-, se dedicaron a revisar una vez más que el auto estuviera en óptimas condiciones. Una vez que el Subaru ya estaba en ruta hacia la pista y listo para competir, los mecánicos se fueron hacia el área de hospitalidad del equipo--una carpa especial donde sólo entran los mecánicos e ingenieros. Allí, se sientan a mirar las pantallas de telemetría que proveen datos en vivo del auto mientras corre y pueden ver las condiciones de la pista y escuchar los sonidos del auto--además escuchan la traducción de las indicaciones del copiloto de Finlandés a Inglés. Antes de que el auto regrese de la pista hacia el área de servicio, los mecánicos e ingenieros ya tienen una buena idea de qué necesitan ajustar para conseguir mejores tiempos en la siguiente etapa. Horn reúne al equipo y les asigna una tarea diferente a cada uno.


