RESUMEN
En México, la gestión del agua prácticamente se ha vinculado a un modelo horizontal sustentado en acciones orientadas a la oferta y aprovechamiento del recurso; por ello, el objetivo de este trabajo es presentar los elementos constitutivos de un modelo de gestión vertical,
Palabras clave: Gestión del agua, recursos hídricos, cuencas hidrográficas.
Introducción
En materia de agua nos hemos habituado a la resolución de problemas de manera parcial, pero muy poco a su contemplación desde de una perspectiva global. En México, la gestión del agua prácticamente se ha vinculado a un modelo horizontal enfocado en acciones orientadas a la oferta y aprovechamiento de los recursos hídricos. En este modelo, la estrategia central del gobierno ha sido tratar de solventar la demanda mediante el aprovechamiento de los recursos hídricos (construyendo obras de captación, suministro y distribución) para que la sociedad pueda sentirse satisfecha con la dotación o asignación de agua para cubrir sus necesidades en la producción de bienes y servicios o en el uso doméstico, como se haría en un mercado perfecto; estrategia que ha sido considerada moralmente aceptable. El punto de partida para legitimar esta posición gobierno-sociedad la constituyó, probablemente, la afirmación de que "las aguas son de la nación; por tanto, todas las personas tienen derecho a ellas"; esto propició que durante muchas décadas la sociedad, rigiéndose por este principio, manifestara una actitud de comodidad ante el acervo hidrológico, y considerase como derecho suyo usarlo, transformarlo y consumido.
Tomando en cuenta estas consideraciones, desde una perspectiva macroeconómica, se ha vuelto fundamental el establecimiento y desarrollo de una política de gestión de los recursos hídricos que combine instrumentos de mercado y acciones sociales preventivas y restauradoras de los sistemas hidrológicos; para ello, se requiere de políticas orientadas para aprovechar y manejar los recursos hídricos de manera sustentable, así como la instrumentación de estrategias encaminadas a la participación de actores sociales, con el fin de tender --en lo posible-- a la equidad en el usufructo del agua; de tal forma que estas acciones contribuyan al equilibrio ambiental, en la búsqueda de un desarrollo sustentable.