RESUMEN. El occidente de México es una región que ofrece variadas dinámicas migratorias, ligadas a realidades económicas que articulan (o desarticulan) mercados locales de trabajo y que incluyen desde el desarrollo del turismo y de la agricultura de exportación, hasta el desarrollo de la maquila. Desde
esta perspectiva territorial, usando los datos del Censo de 2000, este artículo analiza las migraciones durante 19952000. El artículo se centra en cuatro regiones: el área metropolitana de Guadalajara, las ciudades de más de 100 000 habitantes fuera de esta área, la costa del Pacífico y el triángulo Guadalajara-León-Aguascalientes.ABSTRACT. The Mexican occidental region offers a varied array of migrant dynamics, due to economic realities that join (or break) local job markets include from tourism development and agricultural exports, the development of the assembly industry. From this territorial perspective, using information from the 2000 economic census, this article analyze the immigrations for the 19952000. Exactly, this article centers its attention to four regions or territories: the Guadalajara metropolitan area, cities with more than 100 000 habitants outside the GMA, the Pacific coastal area and the triangle Guadalajara-Leon-Aguascalientes and the extension to Guanajuato.
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El occidente de México ha sido una región expulsora de migrantes con destino a Estados Unidos desde principios del siglo XX, cuando el ferrocarril unió el interior del país con su vecino del norte (Cardoso, 1980). Este flujo se incrementó con los acontecimientos políticos que agitaron la primera mitad del siglo pasado: la revolución de 1910 y la guerra cristera, esta última especialmente cruenta en esta parte de México. Estos hechos políticos causaron la desintegración de muchas actividades agrícolas y la subsecuente emigración de pequeños propietarios y jornaleros sin tierras (Massey et al., 1991). Por cuestiones económicas o políticas, la emigración con destino a Estados Unidos ha sido y sigue siendo un rasgo estructural de la población del occidente de México desde 1900.
A principios de siglo XX el occidente era prácticamente la única región expulsora del país. Sin embargo, actualmente otros estados compiten en el envío de migrantes al país vecino, lo cual ha repercutido en la disminución del flujo, al menos en números relativos, desde esta parte del país. Pero este es un debate inconcluso. Recientemente, Durand, Massey y Zenteno (2001), con datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, los censos estadounidenses de población y del Mexican Migration Project llegaron a la conclusión de que el occidente seguía siendo en los noventa la principal área expulsora de migrantes a la Unión Americana. Estos autores también apuntan que el flujo México-Estados Unidos mantiene básicamente sus características del pasado, sólo que ahora es menos selectivo en cuanto a los niveles de educación de los migrantes debido al proceso de urbanización y escolarización que ha vivido México (Durand, Massey y Zenteno, 2001). Marcelli y Cornelius (2001), por el contrario, con datos de dos encuestas, levantadas una en San Diego y la otra en Los Ángeles, así como en los censos estadounidenses de 1980 y 1990, la Encuesta Nacional de Emigración y la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, concluyen que, a diferencia de los ochenta, los flujos migratorios de mexicanos en los noventa tienen mayores niveles de educación, están compuestos en mayor proporción por mujeres y, lo más importante para este trabajo, proceden en mayor porcentaje de los estados del centro y sur de la república.