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Dinamicas migratorias en el occidente de Mexico, 1995-2000.

By Mendoza, Cristobal
Publication: Carta Económica Regional
Date: Monday, July 1 2002

RESUMEN. El occidente de México es una región que ofrece variadas dinámicas migratorias, ligadas a realidades económicas que articulan (o desarticulan) mercados locales de trabajo y que incluyen desde el desarrollo del turismo y de la agricultura de exportación, hasta el desarrollo de la maquila. Desde

esta perspectiva territorial, usando los datos del Censo de 2000, este artículo analiza las migraciones durante 19952000. El artículo se centra en cuatro regiones: el área metropolitana de Guadalajara, las ciudades de más de 100 000 habitantes fuera de esta área, la costa del Pacífico y el triángulo Guadalajara-León-Aguascalientes.

ABSTRACT. The Mexican occidental region offers a varied array of migrant dynamics, due to economic realities that join (or break) local job markets include from tourism development and agricultural exports, the development of the assembly industry. From this territorial perspective, using information from the 2000 economic census, this article analyze the immigrations for the 19952000. Exactly, this article centers its attention to four regions or territories: the Guadalajara metropolitan area, cities with more than 100 000 habitants outside the GMA, the Pacific coastal area and the triangle Guadalajara-Leon-Aguascalientes and the extension to Guanajuato.

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El occidente de México ha sido una región expulsora de migrantes con destino a Estados Unidos desde principios del siglo XX, cuando el ferrocarril unió el interior del país con su vecino del norte (Cardoso, 1980). Este flujo se incrementó con los acontecimientos políticos que agitaron la primera mitad del siglo pasado: la revolución de 1910 y la guerra cristera, esta última especialmente cruenta en esta parte de México. Estos hechos políticos causaron la desintegración de muchas actividades agrícolas y la subsecuente emigración de pequeños propietarios y jornaleros sin tierras (Massey et al., 1991). Por cuestiones económicas o políticas, la emigración con destino a Estados Unidos ha sido y sigue siendo un rasgo estructural de la población del occidente de México desde 1900.

A principios de siglo XX el occidente era prácticamente la única región expulsora del país. Sin embargo, actualmente otros estados compiten en el envío de migrantes al país vecino, lo cual ha repercutido en la disminución del flujo, al menos en números relativos, desde esta parte del país. Pero este es un debate inconcluso. Recientemente, Durand, Massey y Zenteno (2001), con datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, los censos estadounidenses de población y del Mexican Migration Project llegaron a la conclusión de que el occidente seguía siendo en los noventa la principal área expulsora de migrantes a la Unión Americana. Estos autores también apuntan que el flujo México-Estados Unidos mantiene básicamente sus características del pasado, sólo que ahora es menos selectivo en cuanto a los niveles de educación de los migrantes debido al proceso de urbanización y escolarización que ha vivido México (Durand, Massey y Zenteno, 2001). Marcelli y Cornelius (2001), por el contrario, con datos de dos encuestas, levantadas una en San Diego y la otra en Los Ángeles, así como en los censos estadounidenses de 1980 y 1990, la Encuesta Nacional de Emigración y la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, concluyen que, a diferencia de los ochenta, los flujos migratorios de mexicanos en los noventa tienen mayores niveles de educación, están compuestos en mayor proporción por mujeres y, lo más importante para este trabajo, proceden en mayor porcentaje de los estados del centro y sur de la república.

Aunque Marcelli y Cornelius (2001) subrayan que las nuevas cohortes de migrantes mexicanos tienden, en mayor proporción, a residir permanentemente en Estados Unidos, es claro que la dinámica del proceso migratorio crea un contraflujo, que en algunos casos podríamos definir como "migración de retorno", de migrantes mexicanos o de personas de origen mexicano nacidas en Estados Unidos. Este hecho, apuntado por Ravenstein (1889) en sus famosas leyes, explica al menos en parte la relevancia del flujo de migrantes procedentes del extranjero en algunos municipios del occidente rural mexicano en 2000. Por supuesto, la migración de extranjeros al occidente no sólo se explica por la migración de retorno de antiguos migrantes o familiares de éstos, pues algunos municipios de la región, como los ubicados junto al lago de Chapala, Jalisco, han sido receptores tradicionales de estadounidenses "anglos". Por ejemplo, el 4 por ciento de la población del municipio de Chapala en 2000 tenía su residencia en el extranjero en 1995, probablemente en Estados Unidos.

Aparte de la migración internacional, el occidente tiene una densa red de ciudades medias y pequeñas, además de Guadalajara y su zona metropolitana, que también han sido puntos relevantes de recepción de migrantes internos. Destaca, por supuesto, la zona metropolitana de Guadalajara, que en 2000 concentra casi el 60 por ciento de la población de Jalisco y prácticamente el 20 por ciento de la del occidente del país, aunque también resaltan ciudades como León o Aguascalientes. En este sentido, la extensa red de ciudades medias y pequeñas, por ejemplo en Michoacán o Guanajuato, disponen de sus propias dinámicas demográficas y migratorias, y articulan espacios regionales y mercados de trabajo de diversas magnitudes (véanse, entre otros, Winnie, 1984; Arroyo, Winnie y Velázquez, 1986, y más recientemente, Velázquez y Papail, 1997).

A las actividades tradicionales industriales y de servicios de Jalisco o Guanajuato se une, como factor de expansión de la economía, y por ende de atracción de nuevos residentes, el desarrollo del turismo en la costa del Pacífico (véase, por ejemplo, Velázquez, 1993). Desde San Blas hasta Manzanillo, pasando por la ciudad turística por excelencia de la región, Puerto Vallara, los datos del censo de 2000 apuntan a un notable crecimiento poblacional de estos municipios costeros. Además del turismo, la costa del Pacífico cuenta con instalaciones portuarias de importancia como las de Manzanillo, Colima, e industriales como la siderúrgica de Lázaro Cárdenas, además de numerosos valles especializados en agricultura de exportación.

El occidente es, por lo tanto, una región que ofrece variadas dinámicas migratorias ligadas a realidades económicas que articulan mercados de trabajo complejos que varían de ciudad en ciudad.

En este contexto, el objetivo del artículo es describir y analizar los movimientos de población ocasionados por los flujos migratorios en el período 1995-2000 en el occidente de México. (1) Este análisis se realiza por estado y municipio, observando específicamente las dinámicas poblacionales de las ciudades de 100 000 habitantes y más. (2) Para ello se procede primero a observar la evolución de la población desde 1960 hasta 1990 por estado. Luego se analizan las regiones que pierden población, lo que llamamos en este artículo la "geografía del despoblamiento", en el periodo 1995-2000. Posteriormente se realiza el ejercicio contrario, observar en qué zonas ha aumentado la población, independientemente del signo de su saldo migratorio. Como veremos, es bastante normal que en muchas zonas del occidente se den crecimientos poblacionales mesurados y tasas de migración neta negativas. Finalmente, se realiza el análisis de las tres regiones que han ganado más población.

Para llevar a cabo este ejercicio se usan los datos del censo de 2000, que permite, a diferencia del anterior, analizar la migración intraestatal. Tres son los indicadores utilizados: la tasa de saldo migratorio o migración neta, la tasa de inmigración interna y la de inmigración internacional. (3) De los tres indicadores, el cá1culo de las tasas de migración neta es el único problemático. El cálculo, que se ha realizado a partir de la ecuación compensatoria, ha sido raro en la demografía mexicana debido básicamente a la falta de confiabilidad de los datos de las estadísticas vitales por municipio, en particular los nacimientos. En este trabajo los nacimientos se tomaron por residencia habitual de la madre, para evitar la sobreestimación de nacimientos en municipios que cuentan con hospitales. Se tomó el año de ocurrencia del evento, no de registro del mismo, tal como están tabulados por municipio en la base de datos de Simbad del INEGI. Sin embargo, dado que el registro puede no ocurrir en el año del evento, es imposible saber, por ejemplo, cuántos nacimientos de 2000 se van a registrar en 2005. A este respecto, Ordorica (2001) hace un interesante ejercicio en el que cruza el número de nacimientos por año de ocurrencia y año de registro y demuestra que el 85 por ciento de los nacimientos ocurridos en 1991 se registraron en ese mismo año o en 1992. Se podría también especular que el subregistro de nacimientos queda compensado con el registro múltiple. Este ejercicio, llevado al que estamos realizando actualmente, significaría que los datos de nacimientos de 1995 a 2000 usados aquí cubrirían al menos el 85 por ciento de los nacimientos reales, dado que los datos de nacimientos de 2001 ya están disponibles. (4) A pesar de lo conflictivo de los datos, las estadísticas vitales son la única aproximación al número de nacimientos por municipio. Por todo lo anterior, el análisis que aquí se presenta debe tomarse sólo como una aproximación territorial, a grandes rasgos, y no como una explicación detallada por municipio. (5)

En este sentido, el artículo tiene también un objetivo metodológico, ya que plantea la comparación de cálculos elaborados con técnicas de naturaleza distinta. En efecto, al comparar entre sí tres indicadores de migración (tasas de migración neta, de inmigración interna e internacional) e interpretarlos en relación con el crecimiento total de la población se pueden observar contradicciones y similitudes entre estos indicadores migratorios, lo cual servirá, por un lado, para confirmar tendencias y, por otro, evaluar la calidad de los datos. (6)

- La población del occidente de México (1960-2000)

El cuadro 1 muestra la población de los siete estados del occidente de México considerados en este trabajo. Los tres principales por su extensión y población (Jalisco, Guanajuato y Michoacán) tenían poco menos del 80 por ciento de la población de toda la región en 1960, porcentaje que se ha mantenido en las últimas cuatro décadas.

Por estados, sin embargo, las tendencias difieren. Entre los tres estados más poblados, Michoacán y Guanajuato muestran una tendencia similar, si observamos los aumentos intercensales de población: al aumento hasta la década de los ochenta, cuando se registra el punto más alto, y descendente, entiéndase el aumento, en los noventa (gráfica 1). Jalisco, por su parte, muestra la tendencia contraria. Los aumentos de población, en números absolutos, que ascendían hasta los setenta, descienden en los ochenta, para aumentar de nuevo en los noventa.

Quizá el aumento espectacular de Guanajuato --de casi un millón de personas-- en los ochenta esté relacionado con el cambio de patrón industrial, especialmente en los sectores textil, calzado y cuero, que se dio en el occidente en los ochenta. La reconversión de estas industrias comportó un mayor peso de talleres en la producción total, en detrimento de las grandes y medianas empresas. Esta reconversión tuvo un impacto geográfico, dado que muchas de las actividades se desplazaron de zonas urbanas a rurales o semiurbanas (Arias y Wilson, 1997). En la industria del calzado, por ejemplo, las microempresas pasaron de constituir el 56 por ciento en 1988 al 66 por ciento del total en 1993 (Morales, 1999). En el estado de Guanajuato se crearon en la segunda mitad de la década de los ochenta 1 000 nuevos establecimientos industriales en la región de Moroleón-Uriangato (Arias y Wilson, 1997). Este desarrollo industrial pudo frenar la migración rural-urbana y quizá tenga un reflejo en la ralentización del crecimiento de población en Jalisco, que se observa en la gráfica 1. La reconversión industrial también tuvo, por otro lado, impacto en Jalisco con el desarrollo de estas industrias en Los Altos (Villa Hidalgo y Zapotlanejo, fundamentalmente; De la O, 2002). Sin embargo, la pérdida de peso industrial de la zona metropolitana de Guadalajara, el principal destino migratorio del occidente del país, pudo repercutir en los datos agregados del estado, que en su conjunto crecen menos en los ochenta que en los setenta o los noventa (gráfica 1).

[ GRÁFICO 1 OMITIR]

El aumento de casi un millón de personas en Guanajuato en la década de los ochenta se ve reflejado también en su tasa anual de crecimiento (2.8 por ciento; gráfica 2). En los noventa, sin embargo, la tasa descendió al 1.6 por ciento para dicha entidad. En números relativos, son dos estados menores en extensión y población (Aguascalientes y Colima) los que experimentan los aumentos más elevados en los noventa, así como en todas las décadas estudiadas, con excepción de los ochenta, cuando Guanajuato supera a Colima, aunque no a Aguascalientes (gráfica 2).

[GRÁFICO 2 OMITIR]

Si observamos la tendencia de los noventa, vemos que en todos los estados, con excepción de Colima, disminuyó el ritmo de crecimiento poblacional en el último decenio; una tendencia decreciente (del crecimiento) que ya se apunta en los ochenta para Aguascalientes, Jalisco, Nayarit y Zacatecas. Colima es un caso excepcional: su ritmo de crecimiento desciende desde los sesenta hasta los ochenta, pero aumenta en los noventa. Zacatecas, por su parte, tiene un crecimiento cercano a cero en el último decenio (gráfica 2).

Geografía del despoblamiento en el occidente mexicano

El mapa 1 muestra los municipios cuya población en 2000 era inferior a la de 1995; esto es, perdieron población en el periodo 1995-2000. En él los datos se agrupan en dos categorías: por un lado, aquellos municipios cuya tasa anual de crecimiento negativo fue de 1.25 por ciento anual en el periodo o inferior y, por otro, aquellos con una tasa negativa superior al 1.25 anual. (7) Los municipios en blanco son los que aumentaron su población. En mapa 1 se muestra, en primer lugar, que la población de una amplia extensión del occidente decrece en el periodo 1995-2000. El despoblamiento no es un hecho puntual, localizado en algunos municipios de la región, sino un rasgo estructural de ella. Desde el norte de Zacatecas hasta el sur de Guanajuato, las regiones que se despueblan son varias.

[ILLUSTRATION OMITTED]

Destaca, en primer lugar, Zacatecas. El 60 por ciento de sus municipios, 34 de un total de 56, pierden población en este periodo (mapa 1). En este sentido, son el norte del estado, con tasas anuales negativas superiores al 1.25 por ciento, y el sur, la región situada entre el norte y Los Altos de Jalisco, las áreas que más decrecen, aunque en el caso de esta última región con una intensidad menor (mapa 1). Es interesante constatar, a este respecto, que el norte y Los Altos de Jalisco, dos áreas tradicionalmente emigratorias, no pierden población en el periodo 1995-2000, (8) lo que sí ocurre en el sur de Zacatecas. Es más, aquellos municipios zacatecanos que crecen lo hacen a una tasa anual inferior al 1.25 por ciento en el periodo. Geográficamente, esta zona está compuesta por las ciudades de Zacatecas, Guadalupe y Fresnillo, así como la región ubicada en las inmediaciones de Aguascalientes (mapa 2). El estado en su conjunto tiene un crecimiento cercano a cero, pues apenas aumenta en 4 182 personas su población en el periodo.

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En el caso de Michoacán, aunque en menor medida, también hay numerosos municipios que pierden población en el periodo. Concretamente, 53 de los 113 municipios del estado, el 47 por ciento del total, tuvieron una tasa de crecimiento negativo en 1995-2000. De ellos los que presentaron tasas anuales negativas superiores al 1.25 por ciento representan el 20 por ciento del total de los municipios que se despueblan, a diferencia de Zacatecas, donde los que registran tasas negativas tan abultadas constituyen la tercera parte de aquellos que pierden población. En su conjunto, el estado creció a una tasa del 0.6 por ciento anual, que se traduce en un aumento de 116 534 personas en el periodo 1995-2000. Por regiones, se podría hablar de tres áreas de despoblamiento en Michoacán (mapa 1), las cuales por cierto tienen su continuación en los estados vecinos:

1. El norte de Michoacán, unido al sur de Guanajuato.

2. El poniente del estado, junto a la zona oriental de Jalisco.

3. Los municipios situados en la zona precosta, limítrofes con municipios costeros ubicados en las sierras del sur michoacano.

Con referencia a estos últimos, es de interés constatar que se observa una franja geográfica clara de municipios ubicados en las sierras, situada en paralelo a la costa del Pacífico, en todo el occidente del país, desde Nayarit hasta Michoacán, con tasas de crecimiento negativas. No parece aventurado pensar que el desarrollo de las actividades turísticas de la costa del Pacífico, especialmente Puerto Vallarta, además de actividades "tradicionales" como las agrícolas, han sido un estimulo para la migración de las zonas montañosas a otras áreas de fuerte demanda de mano de obra. El fuerte crecimiento de Puerto Vallarta en 1995-2000, de 4.11 por ciento anual, parece avalar esta hipótesis.

Geografía del crecimiento de la población en el occidente

La geografía del crecimiento es el contrapunto al mapa anterior. Se observan dos dinámicas diferenciadas; por un lado, un crecimiento mesurado, por debajo del 1.25 por ciento anual, en gran parte de la denominada geografía del crecimiento, y, por otro, una fuerte concentración de los crecimientos mayores en unos pocos municipios (mapa 2).

En cuanto al primer punto, encontramos que la mayor parte de la zona central de Michoacán, Los Altos y el poniente de Jalisco, los valles agrícolas del Pacífico, amplias zonas de Guanajuato y Nayarit, y la mayoría de los municipios que no decrecen en su población de Zacatecas experimentan aumentos por debajo del 1.25 por ciento anual. Dicho con otras palabras, son pocos los municipios cuyo crecimiento supera el 1.25 por ciento anual en 1995-2000. Estos crecimientos tan bajos probablemente sean consecuencia de tasas altas o medias de emigración, que se ven compensadas por unas tasas de fecundidad todavía altas. En otras palabras, es probable que el crecimiento natural compense las eventuales pérdidas por emigración en estas zonas, lo que da como resultado crecimientos totales mesurados. (9)

De hecho, la comparación del mapa 3, donde se presenta la tasa anual de migración neta, con el mapa 2, con la geografía del crecimiento poblacional, arroja, en primer lugar, que el número de municipios con saldo migratorio negativo es muy superior al de aquellos que experimentan crecimientos totales negativos. De esta manera, se confirma que el crecimiento natural compensa las eventuales pérdidas de población por migración en muchos municipios, lo cual indica, a su vez, que la fecundidad es todavía elevada en el país y que México se encuentra en la fase intermedia de su transición demográfica, lo cual es consistente con otros estudios demográficos que apuntan en esta misma dirección (véase, por ejemplo, Zavala de Cosío, 1995, o Mendoza, 2001).

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El mapa 2 muestra también que los mayores crecimientos se concentran en:

1. La zona metropolitana de Guadalajara.

2. Los municipios del Pacífico (San Blas, Puerto Vallarta-Bahía de Banderas, Manzanillo, Colima y Lázaro Cárdenas, básicamente).

3. El triángulo Guadalajara-León-Aguascalientes y su prolongación hacia Irapuato, Guanajuato y Celaya.

En las secciones siguientes se analizarán estas regiones con más profundidad.

La zona metropolitana de Guadalajara y su periferia semiurbana

La zona metropolitana de Guadalajara (ZMG), entendida aquí como los municipios de Guadalajara, Zapopan, Tonalá y Tlaquepaque, sumaba una población de 3 458 667 habitantes en 2000, 179 699 más que en 1995, lo cual se traduce en una tasa de crecimiento anual del 1.0 por ciento. Si añadimos los municipios de Tlajomulco de Zúñiga y El Salto, la población asciende a 3 665 739 y la tasa de crecimiento anual se sitúa en 1.2 por ciento (cuadro 2).

Este crecimiento no está repartido de forma equitativa en la ZMG. El aumento más importante, en números absolutos, lo registra el municipio de Zapopan, con un crecimiento de 76 038 personas, seguido de Tonalá con 65 180. En números relativos, no obstante, es el de Tonalá el que ostenta el primer lugar, con una tasa de 4.2 por ciento anual en el periodo 1995-2000. La periferia semirrural de Guadalajara --Tlajomulco de Zúñiga y El Salto-- también experimenta aumentos relativos de importancia (Tlajomulco 4.0 y El Salto 3.4 por ciento). El municipio de Guadalajara, por su parte, crece en 13 798 habitantes en el mismo periodo, aunque éste constituye casi la mitad del aumento de Tlaquepaque y algo menos de la sexta parte del experimentado por Zapopan.

El cuadro 2 también indica que los saldos migratorios no son del mismo signo para todos los municipios. Concretamente, Guadalajara registra un saldo migratorio negativo, al igual que Tlaquepaque. Por el contrario, Tonalá y Zapopan observan saldos migratorios positivos. Los bajos números de Zapopan (positivo) y Tlaquepaque (negativo), sin embargo, deberían tomarse con cautela debido a las mismas características del cálculo. Lo que sí parecen confirmar los datos es la tendencia del municipio de Guadalajara a perder población por emigración (tasa anual de migración neta de -2.1 por ciento en 1995-2000), y el de Tonalá a aumentarla por inmigración (3.2 por ciento anual, cuadro 2). Por otro lado, el mapa 3 --tasa de migración neta-- distingue una región de saldos migratorios positivos alrededor de Guadalajara que va más allá de la zona metropolitana de la ciudad e incluye los municipios de Tlajomulco de Zúñiga y El Salto, que tienen tasas de migración neta superiores al 2 por ciento (cuadro 2). Probablemente el desarrollo de la industria maquiladora en esta periferia semiurbana de Guadalajara haya influido en el aumento de la inmigración.

Estos datos apuntan, por otro lado, a un proceso de descongestión del municipio de Guadalajara en beneficio del resto de su zona metropolitana, aunque el municipio sigue recibiendo migrantes. Según el censo de 2000, el número total de inmigrantes de cinco años y más --dato que no es una estimación como la tasa de migración neta-- de Guadalajara fue de 59 801 en el periodo 1995-2000. Sin embargo, en números relativos, Guadalajara se sitúa por debajo del 6 por ciento en cuanto a la tasa de inmigración interna, a diferencia del resto de los municipios de su zona metropolitana y lo que hemos considerado aquí como periferia semiurbana, que superan en todos los casos el 10 por ciento. Estas tasas de inmigración no son habituales en el occidente, donde pocos municipios exceden esta proporción de migrantes internos (mapa 4).

En cuanto al origen de los migrantes al municipio de Guadalajara, más de la mitad (57 por ciento) procede de otros estados de la república (33 826), 31 por ciento es originario de otros municipios de Jalisco y el 12 por ciento restante procede del extranjero (cuadro 3). Estos porcentajes contrastan con los observados para Zapopan, Tonalá o Tlajamulco de Zúñiga, donde los migrantes de Jalisco superan el 70 por ciento del total. Estos datos podrían representar un proceso de descongestión metropolitana, aunque no sepamos si los procedentes de Jalisco que cambiaron su residencia, por ejemplo, a Zapopan provengan de Guadalajara, dado que los datos de migración intraestatal no distinguen por municipio de origen. En todo caso, parece más que probable que la zona metropolitana reciba parte del eventual crecimiento de la ciudad de Guadalajara, cuyo territorio municipal ya se encuentra saturado.

Es interesante, por último, el dato de la inmigración internacional, que constituye el 12.4 por ciento del total de los inmigrantes del municipio de Guadalajara en el periodo 1995-2000 (cuadro 3), aunque éstos apenas sumen el 0.5 por ciento del total de la población de cinco años y más. En este sentido, son municipios situados junto al lago de Chapala, entre otros, los que registran porcentajes sustanciales de migración procedente del extranjero. Resaltan, por ejemplo, los municipios de Chapala o La Manzanilla de la Paz, con tasa de inmigración internacional superior al 2.5 por ciento.

Las ciudades de más de 100 000 habitantes del occidente de México

El occidente del país cuenta con una extensa red de ciudades medias y pequeñas que constituyen un verdadero tejido urbano que articula gran parte del territorio. En este apartado se revisarán las tendencias de la migración en las ciudades que superan los 100 000 habitantes en los siete estados contemplados, con excepción de las localizadas en la zona metropolitana de Guadalajara, que ya se vieron en la sección anterior. (10) Viendo la distribución geográfica de estas 13 ciudades, se observa que cinco están en Guanajuato y tres en Michoacán.

Todas las ciudades de más de 100 000 habitantes tuvieron aumento de población en el periodo 1995-2000 (cuadro 4). Resaltan, en este sentido, los corredores de ciudades (desde León hasta Celaya, en Guanajuato, y de Zamora hasta Zitácuaro, en Michoacán) como zonas de crecimiento y concentración poblacional, que contrasta con el sur de Guanajuato y el norte de Michoacán, áreas que constituyen una zona de despoblamiento bastante homogénea. En el caso de Michoacán se observa también un proceso de despoblamiento en el sur del estado, en la zona montañosa, entre el corredor de ciudades Apatzingán-Zitácuaro y la costa del Pacífico (mapas 1 y 2).

Aunque las ciudades medias de Guanajuato y Michoacán crecen, su aumento de población es mesurado; sólo Guanajuato supera el 2 por ciento anual. Ciudades como Salamanca, Guanajuato, o Zamora, Michoacán, tienen crecimiento cercano a cero. No sorprende, en este contexto, que ambas ciudades también tengan los saldos migratorios negativos más altos del cuadro 4. Sin embargo, estas dos ciudades no son una excepción, pues sólo Aguascalientes y Puerto Vallarta registran saldos migratorios positivos, aunque Colima tiene, según nuestros cálculos, una migración neta cercana a cero, y León, Morelia, Guanajuato y Celaya por debajo de -0.5 por ciento anual (cuadro 4).

La ciudad que más crece, en proporción, en el periodo 1995-2000 es Puerto Vallarta, con un crecimiento anual del 4.1 por ciento. En números absolutos, sin embargo, es León la ciudad que experimenta el mayor crecimiento, de alrededor 100 000 personas. El crecimiento de Puerto Vallarta, sin ninguna duda, se debe al desarrollo turístico que ha impulsado el sector servicios y ha impactado positivamente en los flujos migratorios. Además de ser, junto con Bahía de Banderas, uno de los pocos municipios con saldos migratorios positivos en el período 1995-2000, la proporción de inmigrantes entre la población de cinco años y más, considerados aquí tanto los internos como los procedentes del extranjero, era del 15.2 por ciento en 2000 (cuadro 5). El crecimiento de Aguascalientes, y de Jesús María, por otro lado, se debe entender en el contexto del impulso de la industria maquiladora en la región, como veremos más adelante.

Estos datos deben tomarse, no obstante, con cierta cautela. Tal como se ve en el mapa 3, aunque estas ciudades, con las excepciones apuntadas de Puerto Vallarta y Aguascalientes, tengan saldos migratorios negativos, los municipios colindantes registran saldos positivos. Este hecho podría indicar una expansión de estas ciudades medias de tal manera que parte del crecimiento de la ciudad central sea absorbida por localidades periféricas e incluso se esté dando un proceso de descongestión metropolitana del centro a la periferia, como parece ocurrir en Guadalajara. En este sentido, se entenderían los saldos migratorios positivos de Xalisco (área metropolitana de Tepic), Purísima del Rincón (área metropolitana de León), Calera (Zacatecas-Fresnillo), Villa de Álvarez (en el área metropolitana de Colima), que contrasta con las tasas negativas de migración neta de las ciudades centrales (mapa 3).

Comparando estos datos con los de inmigración interna (mapa 4), procedentes directamente del censo, se perfilan otra vez las zonas de Vallarta y Colima (a la que habría que añadir Manzanillo), Aguascalientes y las áreas metropolitanas de Tepic, León y Zacatecas, además de Guadalajara y Morelia (esta última no se observa en el mapa 3) como zonas de inmigración, con una tasa de inmigración --tomando aquí tanto la interna como la internacional--por encima del 6 por ciento. Sin embargo, León, Irapuato, Salamanca, Zamora y Guanajuato se sitúan por debajo de una tasa del 5 por ciento (cuadro 5).

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En conjunto, estos datos indican que las ciudades medias, entendidas aquí como las de 100 000 habitantes y más, además de Guanajuato y sin incluir las situadas en la zona metropolitana de Guadalajara, tienen dinámicas migratorias y poblacionales muy diferentes.

A grandes rasgos, se podrían observar las siguientes dinámicas:

1. Municipios de alto crecimiento y, por lo tanto, de alta retención migratoria (Puerto Vallarta y Aguascalientes), los cuales además de la ciudad central tienen una periferia que crece por inmigración (Bahía de Banderas y Jesús María, respectivamente).

2. Municipios de retención migratoria media, con tasas de crecimiento de alrededor del 1.5 por ciento anual, bajos saldos migratorios negativos en el municipio, pero migración neta positiva en municipios situados en la periferia de estas ciudades (Colima y León). Morelia se podría añadir a este grupo, dado que los porcentajes de nuevos residentes con respecto a la población total se sitúan en este municipio alrededor del 8 por ciento (cuadro 5), así como en Charo (12.8 por ciento), situado en la periferia de Morelia.

3. Ciudades de baja retención migratoria (Tepic y Zacatecas), con tasas de crecimiento anual por debajo del 1 por ciento, pero con áreas metropolitanas con capacidad de atracción poblacional donde el crecimiento de la periferia se produce a expensas de la ciudad central. Con otras palabras, las ciudades centrales crecen poco, no así la periferia de las mismas.

4. Ciudades con relativa estabilidad en el periodo, donde se dan crecimientos mesurados de población en el periodo 1995-2000 (entre 1 y 1.5 por ciento anual), proporción de inmigración media entre el 4 y 6 por ciento y saldos migratorios negativos, aunque bajos (entre 0.5 y 1 por ciento de pérdida anual). Entre ellas estarían Irapuato, Celaya y Uruapan, que ejercerían como ciudades centrales de una región agrícola, pero que expulsarían, a su vez, población a ciudades que ocupan un puesto más alto en la jerarquía de ciudades de México, e incluso a Estados Unidos. No obstante, no parece que la expulsión ni la atracción sean de mucha intensidad.

5. Ciudades emigratorias, con bajo crecimiento, altos saldos migratorios negativos, como resultado de una baja atracción migratoria (Salamanca y Zamora).

6. Guanajuato sería un caso aparte. El crecimiento de su población en el periodo es alto en el conjunto de ciudades consideradas aquí, de 2.0 por ciento anual, pero su capacidad de atracción de nuevos migrantes es poca (tasa de inmigración de 3.9 por ciento), así como la de expulsión (saldo migratorio de -0.5 por ciento, sensiblemente bajo en la lista de ciudades de 100 000 habitantes y más). Probablemente por ser un municipio compuesto por muchas localidades agrícolas --recordemos que la ciudad de Guanajuato no supera los 100 000 habitantes en 2000-- parte de este crecimiento sea natural en las localidades rurales o semiurbanas del municipio, además de darse una notable falta de movilidad de la población, ya sean emigrantes o inmigrantes.

La costa del Pacífico: el estado de Colima

La costa del Pacífico es de gran dinamismo poblacional. Sin duda, el turismo ha sido el motor de crecimiento económico y poblacional en gran parte de la región. Sin embargo, no deben dejarse de lado las actividades tradicionales, portuarias en el caso de Manzanillo, industriales en Lázaro Cárdenas, o agrícolas. Todos los municipios de la costa del Pacífico, con excepción de algunos del norte de Nayarit, ganan población en el período 1995-2000, pero los crecimientos más elevados se encuentran en Puerto Vallarta-Bahía de Banderas, Manzanillo y Lázaro Cárdenas. Los municipios que se localizan entre Vallarta y Manzanillo también crecen, aunque a un ritmo menor. En ellos el desarrollo del turismo no es tan notable y la agricultura sigue siendo la principal actividad económica.

Ciertamente, la costa del Pacífico es compleja en cuanto a la estructuración de sus mercados de trabajo. De hecho, el "monocultivo" turístico sólo se da en Puerto Vallarta-Bahía de Banderas, mientras que en el resto de los municipios de la costa del occidente el turismo es una actividad secundaria, aunque en ascenso. En este sentido, es interesante la comparación que realiza Velázquez (1997) entre las trayectorias laborales de diversas cohortes de trabajadores en Manzanillo y Puerto Vallarta a partir de datos de una encuesta levantada en diferentes ciudades del occidente del país. Este autor, al comparar el primer empleo con el empleo en el momento de la encuesta, destaca que las actividades industriales no sólo no pierden peso en las trayectorias, sino que ganan en Manzanillo, mientras que en Puerto Vallarta esta actividad es irrelevante para el conjunto. Realizando un estudio diacrónico, destaca además el proceso espectacular de asalarización al acceder al primer empleo entre los más jóvenes en Puerto Vallarta (Velázquez, 1997). Este mismo autor, en colaboración con Jean Papail, indica cómo estas diferentes dinámicas de empleo afectan a los flujos migratorios. Así, mientras que en Puerto Vallarta la emigración es prácticamente inexistente, Manzanillo, aunque presenta un saldo migratorio positivo, tiene una capacidad expulsora mayor (Velázquez y Papail, 1997).

El estado de Colima, en su conjunto, experimenta una tasa anual de crecimiento en el periodo 1995-2000 de 2.1 por ciento (cuadro 6). Este crecimiento no está repartido de forma igualitaria en la entidad, siendo este porcentaje muy cercano al observado para la ciudad de Colima (1.9 por ciento). Independientemente del volumen, sin embargo, la tasa de crecimiento es positiva para todos los municipios del estado, a diferencia de los situados en Jalisco, el norte de Colima, o en Michoacán, al suroeste de esta entidad (mapas 1 y 2). Los crecimientos más pronunciados se dan en Villa de Álvarez (3.9 por ciento), municipio conurbado con Colima, que indica la expansión de esta ciudad fuera de sus límites municipales, y en Manzanillo (2.8 por ciento), donde, como ya se apuntó, a su tradicional papel como puerto se añade una creciente inversión en infraestructura turística. Los crecimientos más mesurados se dan en dos municipios fuera del eje Colima-Manzanillo: Armería y Minatitlán (0.4 por ciento).

En este contexto, no sorprende que los municipios con la tasa anual de migración neta (positiva) más alta sean Villa de Álvarez (3.3 por ciento) y Manzanillo (1.2 por ciento). Además, estos municipios son los que tienen las tasas de inmigración más altas del estado, superior en ambos casos al 10 por ciento (mapa 4). La contrapartida son Armería (-1.6 por ciento) y Minatitlán (-1.8 por ciento), con los saldos negativos más notables del estado. La coincidencia entre el signo y el volumen de los tres cálculos (dos calculados directamente a partir de los datos del censo, la tasa de crecimiento y la de inmigración, y el otro de manera indirecta --la tasa de migración neta-- a partir de la ecuación compensatoria) en los dos municipios ganadores y perdedores indica la pertinencia del uso de este último, a pesar de su escaso uso en la demografía mexicana.

El triángulo Guadalajara-Aguascalientes-León y su prolongación hacia Guanajuato

Aguascalientes, al igual que Colima, es una entidad en la que todos los municipios han ganado población en el Período 1995-2000, con excepción de Calvillo (mapa 2). Sin embargo, sólo los municipios de Aguascalientes y Jesús María experimentan saldos migratorios positivos (mapa 3). Es de interés, en este contexto, resaltar que éstos acaparan el 77.8 por ciento de la población y el 90 por ciento del crecimiento del estado en el período 1995-2000. De todos modos, esta entidad es de entre las del occidente de México la que ha observado una tendencia más regular de crecimiento de población desde la década de los setenta (gráficas 1 y 2). En este crecimiento poblacional fue decisiva la política de promoción de la inversión extranjera del estado, que ayudó a la instalación de Nissan en 1981, Xerox en 1983 y Texas Instruments en 1984 en la entidad. De esta manera, se dio el surgimiento y desarrollo de sectores industriales considerados de punta, como las industrias automotriz y electrónica, que en 1993 representaban el 44.7 por ciento de la producción bruta de la manufactura del estado de Aguascalientes (Camacho, 1999). Por otro lado, la descentralización del INEGI supuso, esta vez de la iniciativa pública, otro impulso a la economía del estado. Más recientemente, la actividad industrial ha ido creciendo gracias al desarrollo de la maquila, especialmente del sector textil, en el municipio de Jesús María. En este sentido, cabe destacar que sólo en el período 1995-2000 se instalaron 87 maquilas en la entidad (De la O, 2002).

La instalación de plantas maquiladoras en el occidente del país no se circunscribe al estado de Aguascalientes, sino que se extiende por gran parte de Jalisco y Guanajuato. Por ejemplo, Villa Hidalgo, en Los Altos de Jalisco pero colindante con Jesús María, Aguascalientes, es un municipio con un elevado número de maquilas mexicanas textiles que proveen al mercado interno en el régimen de exportación (De la O, 2002). Es en este contexto de implantación de la maquila, unido a la persistencia y vitalidad de las industrias agroalimentaria y del calzado, que Los Altos de Jalisco, una zona tradicional de emigración situada en el triángulo Guadalajara-Aguascalientes-León, no decrece su población en la actualidad (mapa 2). Los datos del censo de 2000 no parecen indicar que la expulsión en Los Altos se haya detenido completamente, pero si muestran una diferencia sustancial con otras regiones expulsoras, como las del norte de Zacatecas o extensas áreas de Michoacán. Sin lugar a dudas, la ubicación entre tres polos dinámicos de crecimiento económico (Aguascalientes, Guadalajara y León) y las buenas comunicaciones regionales parecen ayudar en la vitalidad de las actividades industriales en ciudades como Lagos de Moreno (industrias agroalimentarias, sector de la confección), Tepatitlán (industrias agroalimentarias), San Miguel el Alto, Zapotlanejo o Villa Hidalgo (textil, en parte maquila; Brito, 1999). A este peso de las actividades industriales habría que añadir el flujo de "retorno" de antiguos emigrantes (la tasa de inmigración internacional es superior al 1.5 por ciento en algunos municipios; mapa 5). De esta manera, la tendencia al despoblamiento se ha frenado en Los Altos de Jalisco.

[ILLUSTRATION OMITTED]

El corredor industrial que se extiende en el estado de Guanajuato desde León hasta Celaya parece una continuación "natural" del triángulo Guadalajara-Aguascalientes-León. Este corredor, también dominado por la pequeña y mediana empresa, industrias tradicionales como la textil, el cuero, el calzado y la agroindustria, y con un creciente papel en la subcontratación y la "maquilización" de algunos sectores, como el textil, destaca como una zona de crecimientos medios de población (entre el 1.25 y el 3 por ciento anual en el conjunto del occidente, mapa 3). De hecho sólo la zona sur de Guanajuato, limítrofe con Michoacán, pierde población en 1995-2000 (mapa 1).

La dinámica de las ciudades de Guanajuato que contaban con más de 100 000 habitantes ya se abordó. Ciertamente, resalta la falta de un patrón homogéneo entre estas ciudades. Salamanca y León serían los casos extremos, la primera con el dinamismo menor desde el punto de vista demográfico y la segunda, el mayor (cuadros 4 y 5). Situando estas ciudades en el contexto regional de la entidad, es muy interesante observar que Guanajuato destaca en el occidente como un estado con baja capacidad de atracción migratoria (mapa 4). Sólo nueve municipios registran una tasa de inmigración interna superior al 4 por ciento en el período 1995-2000; y de éstos sólo Celaya, San Francisco del Rincón y Purísima del Rincón son grandes ciudades (Celaya) o se sitúan en la periferia de una gran ciudad (los dos últimos están conurbados con León; mapa 4). Las tasas de emigración tampoco serían muy altas dado que los saldos migratorios (mapa 3), aunque negativos, son mesurados, siempre dentro del contexto del occidente. Por lo tanto, Guanajuato en su conjunto se perfila como una entidad, en 1995-2000, de baja movilidad geográfica de la población, con bajas tasas de inmigración y de migración neta (aunque negativas para prácticamente la totalidad del estado, mapa 3) que, dadas las todavía altas tasas de fecundidad, resulta en crecimientos mesurados de población. En otras palabras, las actividades económicas de la entidad, que varían de una localidad a otra, no atraen a nuevos residentes, pero son suficientemente amplias y variadas para evitar una sangría de emigrantes, como se observa en Zacatecas.

Conclusiones

En este artículo se han revisado las principales tendencias del crecimiento (o decrecimiento) poblacional del occidente mexicano en el período 1995-2000, con relación a los flujos migratorios. Este análisis, mediante técnicas directas (tasas de inmigración) e indirectas (tasa de migración neta), ha evaluado el comportamiento migratorio de la población por estado y municipio y lo ha relacionado, dentro de lo posible, con las dinámicas económicas de la región. Sin embargo, la complejidad de la trama urbana de la región y la diversidad de dinámicas económicas que varían, no ya de estado a estado, sino de una región a otra y de una localidad a otra, hace prácticamente imposible estudiarlas a profundidad en todas ellas. Habría que añadir que no sólo por las circunstancias económicas, sino por las diferentes tradiciones migratorias, que también varían según la región e incluso la localidad, este artículo se ha centrado en explicar a grandes rasgos primero las principales características del despoblamiento del occidente del país, para después concentrarse en tres regiones que se apuntan como las ganadoras, siempre en términos poblacionales, del occidente: la zona metropolitana de Guadalajara, la costa del Pacífico y el triángulo Aguascalientes-Guadalajara-León y su prolongación hacia Guanajuato. El análisis que aquí se presenta es, por lo tanto, un primer acercamiento, que se desea más complejo, de la sociodemografía de la región en el período 1995-2000.

Como resultados de este trabajo, resaltamos:

1. La calidad de los datos de nacimientos y defunciones de las estadísticas vitales son de calidad aceptable. El hecho de que en la mayoría de los casos las tendencias de saldos migratorios e inmigración apunten en la misma dirección sugiere que no se da un subregistro de nacimientos realmente significativo. De hecho, si el número de ellos fuera menor del que ofrecen las estadísticas vitales nos encontraríamos con una sobreestimación de la tasa de migración neta en nuestros cálculos, lo cual realmente no ocurre.

2. El crecimiento natural es todavía un elemento clave para entender el crecimiento total de la mayoría de los municipios del occidente de México.

3. Amplias zonas del occidente se despueblan. El despoblamiento no es un hecho puntual, afecta a la mayor parte del estado de Zacatecas, amplias zonas de Michoacán, el norte de Nayarit y las sierras del sur de Jalisco.

4. El occidente sigue siendo una zona de emigración. El número reducido de municipios con saldo migratorio positivo, a pesar de todas las reservas que pueda tener el cálculo, apuntan en este sentido.

5. Se observa un proceso de descongestión poblacional en la zona metropolitana de Guadalajara. El municipio de Guadalajara está ya saturado y su crecimiento lo absorbe su zona metropolitana, en especial el municipio de Tonalá. Los datos de 2000 apuntan a que la ZMG pronto incluirá los municipios de El Salto y Tlajomulco de Zúñiga.

6. El proceso de crecimiento de las periferias urbanas en detrimento de las ciudades centrales, probablemente debido a saturación de sus territorios municipales, también se observa en Xalisco (conurbado con Tepic), San Francisco del Rincón y Purísima del Rincón (conurbados con León) y Villa de Álvarez (unido a la ciudad de Colima).

7. Los municipios de la costa del Pacífico presentan un área homogénea de crecimiento de población, aunque las dinámicas de sus mercados de trabajo varían de un municipio a otro debido a la diversidad de actividades económicas en la región (turismo, actividades portuarias, siderurgia, agricultura). Los municipios más especializados en turismo, Bahía de Banderas y Puerto Vallarta, son los que más crecen por inmigración.

8. Los municipios de Aguascalientes y Jesús María observan un espectacular crecimiento, en términos relativos, en el período 1995-2000. Este crecimiento ha sido continuo desde principios de la década de los ochenta, a raíz de la instalación en la entidad de empresas de capital extranjero. Actualmente el desarrollo de la maquila textil se convierte en un verdadero motor de atracción (y retención) de población.

9. La persistencia de industrias tradicionales (calzado, agroindustrias) y la reconversión del sector textil con una mayor presencia de industrias maquiladoras, unida a un contraflujo de migrantes mexicanos o de origen mexicano procedentes de Estados Unidos, comporta que regiones tradicionalmente emigratorias como Los Altos de Jalisco hayan, al menos, detenido su proceso de despoblamiento.

10. Guanajuato, con su compleja red de ciudades medias y su especialidad industrial por localidad, presenta un curioso panorama a finales de la década de los noventa. No parece que el estado sea un gran expulsor, pero tampoco que tenga atractivo para nuevos migrantes. Parece que las actividades económicas son lo suficientemente amplias y variadas para evitar una sangría de emigrantes, pero no tan atractivas para residentes de otros estados.

Cuadro 1
Población del occidente de México por estado

                     1960       1970       1980       1990       2000

Aguascalientes     243 363    338 142    519 439    719 659    944 285
Colima             164 450    241 153    346 293    428 510    542 627
Guanajuato       1 735 490  2 270 370  3 006 100  3 982 593  4 665 032
Jalisco          2 443 261  3 196 586  4 371 998  5 302 689  6 322 002
Michoacán        1 851 876  2 324 226  2 868 824  3 548 199  3 985 667
Nayarit            389 929    544 031    726 120    826 643    920 185
Zacatecas          817 831    951 462  1 136 830  1 276 323  1 353 610

Fuente: Censos de población y vivienda de 1960, 1970, 1980, 1990
y 2000.

Cuadro 2
La zona metropolitana de Guadalajara y su periferia semirrural

                      Población       Población     Crecimiento
                        1995            2000         1995-2000

Guadalajara            1 632 521       1 646 319        13 798
Zapopan                  924 983       1 001 021        76 038
Tlaquepaque              449 495         474 178        24 683
Tonalá                   271 969         337 149        65 180
ZMG                    3 278 968       3 458 667       179 699
Tlajomulco
de Zúñiga                100 527         123 619        23 092
El Salto                  70 113          83 453        13 340
ZMG alargada           3 449 608       3 665 739       216 131

                    Tasa anual de   Tasa anual de
                     crecimiento    méración neta
                         (%)             (%)

Guadalajara              0.2            -2.1
Zapopan                  1.5             0.2
Tlaquepaque              1.0            -0.3
Tonalá                   4.2             3.2
ZMG                      1.0
Tlajomulco
de Zúñiga                4.0             2.9
El Salto                 3.4             2.1
ZMG alargada             1.2

Fuente: Elaboración propia a partir del censo de población y vivienda
de 2000 y el conteo de 1995.

Cuadro 3
Inmigración en la zona metropolitana de Guadalajara

                       Migrantes      Migrantes       Migrantes
                        Jalisco     interestatales   extranjeros

                      Número   %     Número    %     Número   %

Guadalajara           18 577  31.1   33 826   56.6   7 398   12.4
Zapopan               47 419  79.3   41 230   43.9   5 362    5.7
Tlaquepaque           31 999  53.5    9 433   22.0   1 492    3.5
Tonalá                43 578  72.9    6 819   13.2   1 370    2.6
Tlajomulco de Zúñiga  10 455  78.2    2 267   17.0     645    4.8
El Salto              8 494   63.5    2 549   19.1     335    0.6

                      Total        Tasa de
                                 inmigración

Guadalajara           59 801         4.1
Zapopan               94 011        10.8
Tlaquepaque           42 924        10.6
Tonalá                51 767        18.1
Tlajomulco de Zúñiga  13 367        12.8
El Salto              11 378        16.1

Fuente: Elaboración propia a partir del censo de población y
vivienda de 2000.

Cuadro 4
Ciudades de más de 100 000 habitantes (2000), excepto las de la ZMG

                   Población      Población      Crecimiento
                   municipio      municipio       1995-2000
                     1995            2000

León               1 036 758      1 134 842         98 084
Aguascalientes       582 628        643 419         60 791
Morelia              577 570        620 532         42 962
Irapuato             412 429        440 134         27 705
Celaya               354 085        382 958         28 873
Tepic                292 704        305 176         12 472
Uruapan              250 717        265 699         14 982
Salamanca            220 108        226 654          6 546
Zamora               160 023        161 918          1 895
Puerto Vallarta      149 710        184 728         35 018
Guanajuato           127 338        141 196         13 858
Colima               120 749        129 958          9 209
Zacatecas            118 711        123 899          5 188

                 Tasa anual de  Tasa anual de
                  crecimiento   migración neta
                      (%)            (%)

León                 1.77           -0.34
Aguascalientes       1.94            0.05
Morelia              1.40           -0.48
Irapuato             1.27           -0.83
Celaya               1.53           -0.49
Tepic                0.81           -0.78
Uruapan              1.13           -1.02
Salamanca            0.57           -1.50
Zamora               0.23           -1.73
Puerto Vallarta      4.11            2.55
Guanajuato           2.02           -0.47
Colima               1.44           -0.08
Zacatecas            0.84           -1.15

Nota: Se incluye Guanajuato, aunque esta ciudad no superaba los
100 000 habitantes en 2000, pero si el municipio. Datos por
municipio, no por localidad.

Cuadro 5
Origen de la migración en las ciudades de más de 100 000 habitantes,
excepto la ZMG

                  Miqrantes       Migrantes       Miqrantes
                    estado      interestatales   extranjeros

                 Número    %    Número    %      Número    %

León              5 282   16.6  23 906   75.3    2 547    8.0
Aguascalientes    2 543    6.3  35 279   87.3    2 577    6.4
Morelia          16 379   37.9  23 692   54.8    3 141    7.3
Irapuato          2 639   17.0  11 559   74.3    1 362    8.8
Celaya            5 347   27.4  12 897   66.1    1 266    6.5
Tepic             7 495   35.2  11 890   55.8    1 919    9.0
Uruapan           6 832   47.3   5 924   41.0    1 697   11.7
Salamanca         1 161   21.3   3 754   68.9      530    9.7
Zamora            2 280   31.9   3 706   51.9    1 153   16.2
Puerto Vallarta   6 009   25.0  16 170   67.3    1 860    7.7
Guanajuato        2 077   43.0   2 396   49.7      352    7.3
Colima            3 833   29.3   7 941   60.8    1 288    9.9
Zacatecas         3 386   41.6   4 097   50.3      665    8.2

                 Total          Tasa de
                              inmigración

León             31 735            3.2
Aguascalientes   40 399            7.2
Morelia          43 212            7.9
Irapuato         15 560            4.1
Celaya           19 510            5.9
Tepic            21 304            7.9
Uruapan          14 453            6.3
Salamanca         5 445            2.7
Zamora            7 139            5.1
Puerto Vallarta  24 039           15.2
Guanajuato        4 825            3.9
Colima           13 062           11.7
Zacatecas         8 148            7.4

Fuente: Elaboración propia a partir del censo de población y vivienda
de 2000.

Cuadro 6
Colima

                      Población       Población    Crecimiento
                        1995            2000        1995-2000

Armería                 27 986          28 574          588
Colima                 120 749         129 958        9 209
Comala                  17 562          19 384        1 822
Coquimatlán             16 853          18 756        1 903
Cuauhtémoc              25 428          26 771        1 343
Ixtlahuacán              4 998           5 478          480
Manzanillo             108 203         125 143       16 940
Minatitlán               8 314           8 466          152
Tecomán                 90 974          99 289        8 315
Villa de Álvarez        66 257          80 808       14 551
Estado de Colima       487 324         542 627       55 303

                  Tasa anual de  Tasa anual de
                   crecimiento   migración neta
                       (%)            (%)

Armería                0.4            -1.6
Colima                 1.4            -0.1
Comala                 1.9             0.1
Coquimatlán            2.1             0.1
Cuauhtémoc             1.0            -0.7
Ixtlahuacán            1.8            -0.8
Manzanillo             2.8             1.2
Minatitlán             0.4            -1.8
Tecomán                1.7            -0.4
Villa de Álvarez       3.9             3.3
Estado de Colima       2.1

Fuente: Elaboración propia a partir del censo de población y
vivienda de 2000.

(1) En este artículo el occidente comprende a los estados de Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit y Zacatecas.

(2) Superaban los 100 000 habitantes las siguientes 16 ciudades (no municipios) del occidente en 2000. Con más de un millón, Guadalajara (1 646 183) y León (1 020 818). Entre 500 000 y un millón de habitantes, Zapopan (910 690), Aguascalientes (594 092) y Morelia (549 996). Entre 250 000 y medio millón, Tlaquepaque (458 674), Irapuato (319 148), Tonalá (315 278), Celaya (277 750) y Tepic (265 817). Entre 100 000 y 250 000 habitantes, Uruapan (225 816), Puerto Vallarta (151 432), Salamanca (137 000), Zamora (122 881), Colima (119 639) y Zacatecas (113 947).

(3) La tasa de inmigración interna es la proporción entre los migrantes procedentes de otro municipio mexicano, ya sea del propio estado de referencia o de otro, en el período 1995-2000, y la población de cinco años y más del municipio en 2000. La tasa de inmigración internacional es la relación del número de personas que vivían en el extranjero en enero de 1995 y tenían su residencia en algunos de los municipios del occidente de México en 2000, en referencia a la población de cinco años y más del municipio en 2000.

(4) La base de datos Simbad del INEGI, disponible en línea, tenía información de nacimientos por municipio hasta el año 2001 en septiembre de 2002.

(5) Por otro lado, se decidió realizar e incluir el cálculo en este trabajo porque los resultados son coherentes con las tendencias de la migración observadas por métodos directos en el occidente de México.

(6) A modo de ejemplo, si la diferencia entre el saldo migratorio y la inmigración es notorio (como un saldo migratorio positivo elevado y un bajo porcentaje de inmigrantes), podríamos estar ante un subregistro de nacimientos que sobredimensionaría la migración neta.

(7) La tasa anual de crecimiento se ha calculado de la siguiente manera:

Pt = Po * [e.sup.rt], de donde se desprende

r = ln (Pt/Po) / t

r = tasa anual de crecimiento

Pt = población final a 12 de febrero de 2000 (momento medio de la semana censal del 2000).

Po = población inicial a 1 de enero de 1995, población del conteo de 1995 (5 de noviembre de 1995) recorrida a 1 de enero.

t = número de años, 5.12 años (cinco años completos, 1995-1999, más 43 días de 2000).

(8) El hecho de que el norte y Los Altos de Jalisco no pierdan población en números totales no significa que no pierdan población por emigración; dicho con otras palabras, que su saldo migratorio sea negativo. Lo único que indica esta cifra es que la eventual pérdida por emigración se compensa con inmigración y crecimiento natural o ambos, lo que da ... como resultado un crecimiento total positivo en el periodo 1995-2000.

(9) La migración neta (o saldo migratorio) se ha calculado a partir de la ecuación compensatoria.

Pt = Po + (N - D) + (I - E), de donde se desprende

(I - E) = Pt- (Po - (N - D))

TMN = (Pt - (Po - (N -D)/Pto) / t)*100

TMN = tasa de migración neta.

Pt = población final (población censal a 12 de febrero de 2000).

Po = población inicial (población del conteo recorrida al 1 de enero de 1995).

N = nacimientos ocurridos de 1995 a 1999, más la parte proporcional de los nacimientos ocurridos en d periodo del 1 de enero a 12 de febrero de 2000.

D = idem para defunciones.

Pto = población en la mitad del periodo (23 de julio de 1997).

t = periodo de tiempo del 1 de enero de 1995 al 12 de febrero de 2000, 5.11 años.

(10) Se consideran las ciudades de más de 100 000 habitantes más Guanajuato, localidad que no superaba los 100 000, aunque sí su municipio. En el occidente del país hay más municipios que superan los 100 000 habitantes en 2000 (por ejemplo Manzanillo, pero no su cabecera municipal o ciudad principal, que no alcanza esta cifra).

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CRISTÓBAL MENDOZA PÉREZ es doctor en geografía por el King's College de Londres. Labora como profesor-investigador en el Departamento de Estudios Regionales-Ineser del CUCEA-UdeG. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Correo electrónico: mpc977@cucea. udg.mx.

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