El derechazo en el costado izquierdo de la cabeza literalmente lo hizo volar: sorprendido con un pie en el aire mientras lanzaba una patada que no llegó a destino, perdió el equilibrio y cayó de espaldas. Mientras su cabeza rebotaba en La lona, La mitad del público contuvo el aliento en tanto el resto aullaba de placer. El otro contendiente, sañudo pero tranquilo, aguardó en su esquina el veredicto de los jueces: knock out.
Lo anterior no sucedió en una arena deportiva de tipo convencional sino